martes, 3 de octubre de 2017

El día después ¿dónde está el nazi?

De modo natural amamos y nos identificamos con nuestros prójimos, con nuestros padre, hermanos, hijos, nietos, parejas. Luchamos y trabajamos por ellos, por sustentarlos, y de ellos recibimos el mismo apoyo. Los amamos. Este vínculo instintivo lo ampliamos a la gente con la que convivimos, nuestros amigos, vecinos, compañeros, nuestro barrio. De modo natural, incluso a nuestro pueblo o nuestra ciudad.
Nuestra relación con nuestra"nación" es otra cosa muy distinta. Es algo que no nace desde el individuo sino que se le superpone. Las naciones aparecen y desaparecen a lo largo de la historia. Es una organización supraindividual, la modernización de la "tribu", con un fuerte componente de resistencia frente a la "tribu" enemiga.
El amor a tu hija, a tu nieto, a tu amiga, no son fruto de ninguna manipulación externa. El amor a tu nación, sí. 
Es necesario construir "organismos" sociales, para ello son necesarias estructuras de poder, grupos motores que los conciban y desarrollen. Entre estos organismos está la nación. En si misma, es un ente neutro, ni bueno ni malo. Depende del objetivo de quienes lo conciben y los medios que se emplean.

El "pueblo catalán" no existe. Existen gentes que han nacido en Cataluña o viven allí. Como existe gente que nació en Cataluña y vive en Tegucigalpa. Somos individuos, con diferencias individuales y otras circunstanciales que van cambiando con nuestros cambios espaciales ( somos viajeros) y temporales. Estos días está surgiendo una visión distorsionada de la realidad, soy testigo de ello: hay quien me expresa su admiración por ser catalana, hay quien me expresa su hostilidad. Y lo curioso es que soy la misma persona, y que el hecho de ser catalana no me diferencia de mi amiga extremeña, andaluza o avulense.
La gente que vive en Cataluña se ha organizado de modo admirable. Pero no podemos pensar que es por generación espontánea. Lo han hecho con una organización que revela un grupo motor muy capaz y, no hay que olvidar, con unos medios técnicos que lo hacen posible: internet, la revolución democrática que internet implica. El cambio está en marcha y es imparable. El saber emplear los medios que la técnica pone en nuestras manos es encomiable. Pero a la técnica hay que sumar factores humanos: los sentimientos que ponen en marcha al grupo. Y ahí está la clave de la cuestión: se puede potenciar sentimientos positivos: la fraternidad, la solidaridad, la conciencia  medioambiental. O sentimientos negativos: el orgullo, el sentimiento de ser superior a los otros, la insolidaridad con los que se desprecia por ser inferiores, la rabia por creerse víctima expoliada y menospreciada. Todo esto aderezado con mentiras o medias mentiras, con una buena dosis de sentimentalismo, sin que falte la música ( la música, siempre compañera, porque mueve las fibras más profundas). 
Esto se ha vivido en Cataluña, y se reproduce: el nacionalismo catalán provoca una oleada de nacionalismo españolista. Las banderas españolas colgadas de los balcones, los mensajes por los medios de comunicación del Estado y también los miles de mensajes vía internet. Los mismos sentimientos espoleados por grupos de poder supraindividual.
¿Qué intereses han provocado todo esto? ¿Hasta dónde estarán dispuestos a llevarnos?
Hay diferencias importantes entre nacionalismo y nazismo, pero también hay coincidencias: el orgullo de sentirse superior y mejor que el otro, el desprecio, y el victimismo. Y estos sentimientos, este viejo nazi, se oculta entre los sentimientos de todas nosotras, no lo olvidemos. Pueden venir vientos que intenten despertarlo, rejuvenecerlo, liberarlo de la mazmorra donde pretendemos tenerlo dominado. Guardemos bien esta llave y desconfiemos siempre.

Una película que recomiendo: La ola  dirigida por Dennis Gansel con Jürgen Vogel, Frederick Lau, Jennifer Ulrich, Max Riemelt, Año: 2008. Título original: Die Welle.
Alemania hoy. Durante la semana de proyectos, al profesor de instituto Rainer Wenger se le ocurre desarrollar un experimento con el que sus alumnos comprendan el funcionamiento de los gobiernos totalitarios. Entre todos inventan un grupo y aceptan la disciplina del mando de Rainer.

viernes, 22 de septiembre de 2017

"Madrid" no existe, ni "Cataluña"

No existe un ente llamado "Madrid", ni "Cataluña". Existen espacios, ciudades con ese nombre donde viven personas, individuos únicos e irrepetibles. Existen circunstancias (territorio, educación, alimentación, clima) que hacen que estos individuos adopten características especiales: idioma, ciertos hábitos, creencias. Pero hay que señalar que las personas no tienen raíces sino piernas y están en continuo movimiento. Así, una persona nacida en Andalucía o Extremadura, o China, puede trasladarse a Cataluña, Madrid o Roma, y viceversa. Cambiarán sus circunstancias, pero esencialmente sera ese individuo único e irrepetible. No existe ningún factor que nos haga pensar que una persona nacida o que viva en un territorio sea mejor o peor que otra que viva o haya nacido en otro lugar.
Y luego existen los políticos, los que olvidan que son personas e intentan aglutinar a aquellos (a quienes tendrían que representar y servir) para fomentar su orgullo nacionalista como pedestal para su propia grandeza y poder. Para ello usan poderosos medios, como la educación a todos los niveles, también en los medios de comunicación, y cada cual cuenta la historia a su manera de modo que aparezcan como héroes frente a los villanos. Esto se da no solo en los políticos, también en líderes religiosos.
Las consecuencias de fomentar este orgullo nacionalista, o religioso, o de cualquier tipo, terminan siendo violentas y destructivas. El único antídoto esta en el sentimiento de pertenecer a una misma especie, el sentimiento y el anhelo de libertad, igualdad y fraternidad, que solo unidas son auténticas, y nos impulsan a construir puentes, casas comunes, sueños y felicidad.
Que los líderes se bajen de sus púlpitos y tribunas, que las personas despierten de esta farsa, y sean capaces de descubrir en el otro a un semejante diferente. Esto no se consigue a fuerza de leyes y decretos ni de la fuerza policial, tiene que nacer desde la conciencia personal.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

No soy extranjera.

     No quiero llamarte extranjera, mi tierra es tu tierra, la misma vida nos sustenta a todas. Es un duro camino la vida, la tierra tiembla, los vientos y el agua nos azotan, y lloramos a nuestros muertos y nuestros hogares destruidos. 
     No quiero construir muros, ni bombas que me hagan sentir más fuerte que tú, que me hagan pensar que puedo destruirte, aniquilar toda tu tierra. Quiero construir puentes, hogares seguros que nos acojan, labrar la tierra para que todos tengamos alimentos, acompañar a los más débiles y disfrutar de cada instante juntas.
     Ellos, los que tienen el poder, se creen dioses, dioses ridículos que rompen la fraternidad y la solidaridad entre nosotras. Son pura farsa. 
      Somos responsable de nuestra rosa, construyamos vida entre todas.


jueves, 8 de junio de 2017

Gracias, Ignacio Echeverría.

Nos espantamos, nos horrorizamos, pensamos que todo está perdido. La oscuridad es tan densa que dejamos de creer que pueda haber luz al final del túnel. Entonces ocurre algo imprevisto que rompe la negritud en mil pedazos e ilumina todo el camino. 

Una chispa de luz es más potente que toda la oscuridad del Universo. Un gesto sencillo, valiente, desde el corazón y la generosidad, desnudo de accesorios y banderas, en nombre de ningún dios, un acto quijotesco incluso: enfrentarse a unos terroristas enloquecidos con un monopatín, un instrumento de juego y alegría.
¡ Gracias, Ignacio! Tu luz brilla al final del túnel. 

martes, 9 de mayo de 2017

Mujeres, sin complejos.

Es joven, con gafas. Me fijo en sus manos y sus uñas pequeñas, cortas y sin pintar, mientra teclea mis datos en el ordenador. Pelo corto. Sin maquillaje. No lleva pendientes, ni pulseras, ni collares. Bata blanca. Mi doctora. Amable, eficiente, responsable de mi salud. Me siento segura y cuidada. También aliviada. Mientras esperaba a ser atendida me había fijado en otras dos pacientes: incluso me comparé con ellas al observar sus uñas de pies y manos perfectamente esmaltadas de rojo, la armonía entre bolsos, zapatos, y accesorios (pañuelos, joyas...). Pensé que yo era y había sido toda mi vida un desastre. Pero al entrar en la consulta, ante la sonrisa de mi doctora, todos mis complejos desaparecieron.


viernes, 5 de mayo de 2017

Enseñar a mirar: un cuento para pequeños y mayores.

Si miramos a nuestros niños con ojos brillantes de cariño y aprecio, nuestros niños brillarán. Si les enseñamos a mirarse con los ojos del Arco Iris, a quererse y apreciarse tal como son, les haremos capaces de ser felices incluso en las adversidades, que sabemos no son pocas a lo largo de la vida de todas nosotras. Si les enseñamos a mirar del mismo modo a los demás, habremos puestos los cimientos para que sean los ciudadanos y ciudadanas que construyan una sociedad respetuosa con la diversidad.

Nuría y yo tuvimos el privilegio de contarles y explicarles el Cuento del Arco Iris a los pequeños del Colegio Legazpi de Arroyomolinos el pasado 24 de abril. El viejo búho les hizo su regalo: enseñarles a cambiar los ojos tristones de lluvia por los ojos brillantes del Arco Iris.
Este quiere ser también nuestro regalo para todos vosotros.



Podéis encontrar más información sobre el cuento en el siguiente enlace:


Si queréis saber más sobre el trabajo de ilustración de Nuria Gómez Vendrell, podéis entrar en su web:
www.nuriagomezvendrell.com

jueves, 30 de marzo de 2017

Dejar libre la imaginación, transformar las palabras en imágenes: Nuria Gómez Vendrell

Hoy me he despertado, he abierto las ventanas cuando el sol asomaba ya, y he encendido mi ordenador: una nueva ventana a una nueva web llena de imágenes para disfrutar y deleitarse.
Hoy las palabras se quedan cortas y doy paso a las imágenes de Nuria: no dejéis de entrar en su web, estoy segura de que os sorprenderá. 
Aquí tenéis la puerta, no dudéis en abrirla:


El día después ¿dónde está el nazi?

De modo natural amamos y nos identificamos con nuestros prójimos, con nuestros padre, hermanos, hijos, nietos, parejas. Luchamos y trabajamo...